
Consagración de cartas
La consagración de las cartas es esencialmente un acto de magia. Ya que así se establece un vínculo entre el propietario y las entidades que conforman el sistema adivinatorio. Esta tarea surgió en la antigüedad y su objetivo principal es magnetizar las cartas.
La ceremonia de consagración de nuestras cartas deberá hacerse en luna nueva, o en los tres días siguientes a ésta.
Esta operación consta de dos partes. La primera se desarrolla de la siguiente manera:
· Encender una vela blanca y quemar incienso para asegurarse de que la habitación está libre de ondas negativas que podrían afectar la tirada, haciendo aparecer mensajes contradictorios o engañosos.
· Extender la baraja sobre una tela de color violeta (seda, tafetán o terciopelo) de modo que todas las cartas queden separadas entre sí y boca arriba.
· Se debe tener a mano un trozo de tela blanca para envolver las cartas una vez que se haya completado la primera parte de la consagración.
· Separar los arcanos mayores de los menores, seleccionarlos mayores y apartarlos.
· Ordenar seguidamente los arcanos menores, empezando por los ases. Estos se deben colocar lo más lejos posible e ir agregando en orden las cartas sucesivas de modo que los reyes estén más cerca de nosotros.
· Tocar todas estas cartas con nuestra mano derecha, concentrándonos en unirnos espiritualmente con estos signos cabalísticos, para que la energía se intercambie y luego fluya naturalmente la adivinación en nuestra mente.
· Juntar los arcanos menores y dejarlos a un costado. Tomar los arcanos mayores y hacer lo mismo, mirando fijamente en cada una de las figuras y tratando de memorizar sus colores.
· Juntar los arcanos mayores en un mazo.
· Una vez ordenados los arcanos mayores y menores, los envolvemos dentro de la tela blanca y dejaremos que las cartas reposen aí durante veintidós días, hasta la próxima luna llena, en que realizaremos la segunda parte de la consagración.
Para la segunda parte de la consagración se procede así:
· Otra vez quemaremos incienso, encenderemos la vela roja y colocaremos las cartas sobre el paño violeta. Debemos tener cuidado de no ser interrumpidos por nadie.
· Esta vez tocaremos solamente los arcanos mayores, extendiéndolos sobre el paño violeta. Nuevamente concentraremos nuestra mirada en ellos, invocaremos con nuestro pensamiento las fuerzas superiores y luego de unos minutos de contemplación los recogeremos. Lo mismo haremos luego con los menores.
· Se guarda la baraja en un sitio que será definitivo. Conviene elegir una caja de madera de tamaño similar a las cartas, que pueda ser cerrada herméticamente. Antes de ponerlas en la caja se procede a envolverlas en el paño violeta. Las cartas están listas para ser usadas recién a partir del día siguiente en que se realizó el segundo paso de la consagración.
Un juego de cartas que ha sido consagrado deberá mezclarse siete veces antes del corte. El mazo se realiza en tres partes. Pueden separarse los arcanos mayores de los menores, tirando primero los mayores y luego, si hiciera falta, completando con los menores, o hacer la tirada empleando ambos arcanos al mismo tiempo.
Siempre debemos tener en cuenta que nadie más que nosotros deberá manipular estas cartas, ya que están consagradas para que sea una sola persona la que las utilice.
Cuando iniciemos la tirada, extenderemos sobre la mesa el paño violeta y encenderemos una vela blanca y otra roja delante de éste. La vela blanca es para llamar a las entidades superiores que se movilizan ante la tirada del tarot, y la vela roja para protegernos de las energías negativas que pueda tener el consultante.
Fuente:"Tarot", perteneciente a "Colección Revelaciones" de la editorial Grupo Editorial Agedit S. A.